Alcorcón post-COVID: ¿el momento para reinventar nuestra ciudad?

18 de junio de 2020
Alcorcón desde Las Presillas

Nuestra ciudad se convierte a menudo en fiel reflejo del sainete político nacional. Los grupos políticos municipales en el ayuntamiento se prestan a menudo a transponer las polémicas que aparecen en las tertulias televisivas como contenido de sus redes sociales o, incluso, de resoluciones en el ayuntamiento. Parece que la política de las ciudades dormitorio del sur de Madrid sea incapaz de despegarse de su condición subalterna a la gran capital y, por extensión, a la política del Estado.

En Alcorcón, así como en el resto de las ciudades del sur, existe un debate de emancipación pendiente desde hace años. Nuestra dependencia de la capital no es solo laboral, lo es también cultural y socialmente hablando. Nos hace vivir como un apéndice conectado por unas cuantas líneas de transporte público y una autovía A-5 congestionada. Que Alcorcón forme parte de la corona metropolitana de una gran capital y que eso genere interdependencias no es un factor negativo de por sí, pero sí es un factor de causalidad de una falta de interés por parte de los alcorconeros y alcorconeras por lo que pasa en nuestra ciudad, carta blanca para que algunos partidos se centren más en generar ruido enganchados a la polémica nacional que en proponer soluciones a los problemas de nuestros barrios. Buena muestra es el espectáculo alentado por la derecha ultra en el barrio de Parque de Lisboa.

Pero no solo debemos aspirar a que los partidos en la ciudad sean resolutivos con los problemas de los barrios. También deben ser propositivos para ofrecer un proyecto de futuro para esta ciudad, que vaya más allá del mitin político y cristalice en estrategias públicas a largo plazo. Estrategias que empoderen a Alcorcón como la ciudad de casi 200.000 habitantes que es. Una ciudad que ha de saber jugar su rol como conexión inmediata a la capital, pero que debe desarrollar su propia personalidad, referente incluso en algunos temas. Quizás penséis que esto es imposible, pero existen ejemplos de áreas metropolitanas en Europa donde algunas ciudades logran destacar con sello propio al margen de la capital. Pienso, por vivencia propia, en la ciudad de Espoo, vecina de Helsinki, con una comunidad científica puntera gracias a unas políticas de innovación y educación municipales bien llevadas, y referencia antes que la capital Helsinki en algunos ámbitos.

Quizás ahora nos encontremos ante una ventana de oportunidad para redefinirnos como ciudad. Los análisis políticos y socioeconómicos son unánimes. La crisis de la COVID-19 supondrá un punto de inflexión en muchos ámbitos de nuestras sociedades. La crisis económica que vendrá destruirá mucho empleo, también en Alcorcón, donde ya vemos como servicios sociales e iniciativas vecinales no dan abasto a las peticiones de ayuda de familias afectadas duramente. La cuestión es, ¿cómo saldremos de ella? La vía fácil y que ya sabemos de antemano fracasada es la de la vuelta al ladrillo. Ayuso prepara una barra libre de licencias urbanísticas y pelotazos con su reforma exprés, de tapadillo, de la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid. Tendremos que ver cómo esto afecta a la Zona Norte de Alcorcón, el siempre suculento premio gordo de las constructoras e inversoras inmobiliarias desde aquel berlanguiano proyecto de Eurovegas. Las formaciones políticas de derechas estarían encantadas de asfaltar y urbanizar uno de los recursos naturales de más valor en nuestra ciudad. El PSOE ya propuso asfaltarlo en época de Cascallana y las declaraciones de Ganar Alcorcón son ambiguas al respecto. 

La amenaza de una salida fácil a través de la reforma del Plan General de Ordenación Urbana y la consiguiente urbanización de la Zona Norte es un proyecto ya consolidado en muchos cajones de despachos de inmobiliarias y bancos que poseen terrenos. Es urgente que colectivos sociales y ecologistas propongan una visión alternativa del Alcorcón post-COVID. Las crisis son siempre oportunidades. El Alcorcón que reconstruyamos después de la pandemia debe incorporar la transición ecosocial como eje vertebrador de políticas que protejan a las personas mientras generan una actividad económica alineada con la economía verde, generando empleos estables y de calidad. Aquí ofrezco algunas pinceladas.

Tejido económico verde

Para tener una economía competitiva y de valor añadido en la ciudad, es necesario implantar una política a largo plazo de innovación. No se trata de aceptar y promocionar el primer proyecto de innovación que aparezca: se trata de analizar aquellas fortalezas y debilidades de nuestra ciudad, detectar las oportunidades y marcar un rumbo en consecuencia. Por poner un ejemplo, nuestra ciudad, que carece de industria que produzca emisiones de dióxido de carbono, debe la mayoría de emisiones al transporte y al consume de energía en las viviendas. Además, la gestión de los residuos en el sur de Madrid está generando muchísimos problemas. Por tanto, se nos abren dos sectores donde nuestra ciudad puede innovar y fomentar el desarrollo de una economía competitiva a la vez que contribuye a mitigar el cambio climático: residuos (economía circular) y energías renovables.

Existen ejemplos de municipios que han creado su propia empresa municipal de energías para poder ofrecer energía 100% renovable en el municipio a la vez que garantizar que se lucha de manera efectiva contra la pobreza energética. Pero ¿por qué parar ahí? Una empresa municipal de energías podría encargarse del estudio, instalación y mantenimiento de placas solares en las comunidades de vecinos. Con la energía sobrante vertida a la red, se genera un rédito económico que puede ser empleado para cubrir los costes de la empresa, así como para reinvertir en nuevos proyectos ecosociales en el municipio. Un proyecto como este sería a largo plazo: sería necesario formar e invertir a técnicos de instalación y mantenimiento, ingenieros, etc. Pero la mitigación de emisiones no se consigue sólo acudiendo a fuentes renovables como las placas solares, también reduciendo el consumo energético a través de una mayor eficiencia. Esto se consigue, fundamentalmente, invirtiendo en la rehabilitación energética de edificios. Este último puede convertirse en una trampa mortal para la economía de las comunidades de vecinas y vecinos, siendo urgente una mayor financiación pública.

¿Qué hay de la economía circular? Alcorcón tiene un problema serio para gestionar los residuos generados diariamente en el municipio. Además, a nivel regional, los vertederos e incineradoras de la Mancomunidad del Sur de residuos no están dando abasto. Este modelo no es sostenible ni medioambiental ni económicamente, por no mencionar la insolidaridad por la cual otros municipios como Pinto reciben los perjuicios asociados a recibir la basura de millones de habitantes de ciudades vecinas. Son muchos los ejemplos por los cuales los residuos generados pueden convertirse en la oportunidad para crear una empresa puntera en economía circular, esto es, una economía que reaproveche y convierta los residuos en productos de alto valor añadido. Una vez solucionado el problema importante de gestión de colchones, muebles, etc. (para lo cual hace falta civismo y mucha campaña de concienciación, en cualquier caso), Alcorcón podría seguir desarrollando una industria de reciclaje estratégica. Por ejemplo: tan solo existen cuatro grandes empresas que reciclen baterías de ion-litio en toda Europa. Por supuesto, ninguna en España. Por otro lado, el boom de las renovables de hace diez años nos indica que en menos de otros diez, Europa y España comenzarán a generar un volumen de residuos de paneles fotovoltaicos increíble. Residuos estos que habrá que tratar, desensamblar y reciclar para su uso nuevamente en la misma aplicación. Las ciudades que sepan atraer y fortalecer este tipo de empresas serán las ganadoras en la competición que se avecina. Pero, recordemos, no hay empresa puntera que pueda florecer sin una comunidad de investigadores cercana con la cual establezca un círculo virtuoso de generación de conocimiento y aplicación. En nuestro caso, no queda muy lejos el centro de investigación de la Comunidad de Madrid, IMDEA.

Movilidad sostenible

El caso del transporte es complejo: gran parte de las emisiones debidas al transporte se deben al flujo por las autovías de entrada a Madrid, es decir, un tráfico de paso que no tiene origen ni destino en Alcorcón. No obstante, nuestra ciudad tiene muchísimos deberes pendientes en materia de sostenibilidad. Las personas se mueven porque necesitan acudir a un sitio para satisfacer una necesidad o una obligación. Esta perogrullada es básica para entender y diseñar políticas de movilidad y urbanismo sostenible. Existen propuestas para crear supermanzanas en Alcorcón, áreas en las que llegar cómodamente andando a todos los equipamientos que se puedan necesitar (colegios, centros de salud, comercios, etc.) y en cuyo interior el tráfico se encuentra bastante restringido. Estas propuestas, sin embargo, necesitarían del rediseño completo de nuestra ciudad, una inversión brutal y, por tanto, probablemente no fuesen precisamente viables. No obstante, sí es importante avanzar en la medida de los posible en tener equipamientos lo más distribuidos posiblemente en el municipio, de acuerdo a las necesidades de la población. 

Entonces ¿para qué usa la gente el coche? Algunas para ir al trabajo o para desplazarse a la parada de Cercanías o Metro más cercana. Es necesario en este sentido ofrecer la posibilidad de teletrabajo en algún espacio habilitado en Alcorcón con las condiciones adecuadas para muchos autónomos y trabajadores por cuenta ajena que puedan disfrutar de esta posibilidad. Por otro lado, las conexiones con la ciudad por medio de transporte público han de mejorarse, presionando a las Administraciones para la inversión en un Cercanías y en un Metro con frecuencias mayores y sin averías, así como un carril bus VAO que nos permita evitar el atasco cada mañana. Para desplazamientos cortos, la cultura de la bicicleta todavía está por desarrollarse, pero allí donde se ofrece, afloran multitud de nuevas usuarias y usuarios (véase BiciMad). Por eso, colectivos ciclistas reivindican desde hace tiempo una red ciclista (habría que ver dónde conviene ciclocarril y dónde carril bici, según la zona), que sea útil y no recreativa, que una adecuadamente los puntos de interés de la localidad y facilite llegar en bici. Un servicio de préstamo de bicicletas es la otra asignatura pendiente en movilidad ciclista para esta ciudad. Los caminos escolares seguros, la otra. 

Consumo

El pequeño y mediano comercio, así como nuestros mercados de toda la vida, han de ser reinventados con apoyo público para asegurar su supervivencia. El empleo que genera un pequeño comercio es de mayor estabilidad y mejores condiciones laborales que el de una gran superficie. Además, la presencia de multitud de tiendas de barrio reduce la necesidad de tener que desplazarse a centros comerciales incluso fuera de la ciudad. En especial, los mercados de barrio deben revitalizarse y, en la medida de lo posible, vincularse a una oferta de producto de cercanía y ecológico.

El poder de la compra pública

El ayuntamiento contrata a multitud de proveedores y firmar multitud de acuerdos con empresas para diversos servicios. Es urgente que sea el primero en mostrar ejemplo, estableciendo mecanismos de compra pública verde y justa, es decir, que incorpore criterios medioambientales y sociales a la hora de conceder contratos.

Una ciudad que nos cuide

La pandemia ha puesto de manifiesto lo importante que es cuidarnos y ser cuidados, y también ha servido para visibilizar el trabajo invisible a menudo soportado por mujeres en su rol de madres, hijas, cuidadoras… Dentro de las competencias que tenemos como ciudad, debemos reforzar la concienciación sobre feminismo. Por otro lado, el escándalo de las residencias, del que la Residencia de Mayores de Alcorcón no se libra, nos da el toque de atención no ya de reclamar condiciones dignas para nuestros mayores internos, sino también el cómo nos comportamos como sociedad para con nuestras abuelas y abuelos.

Parece que lo peor de la crisis sanitaria ya ha pasado, llevándose muchas vidas por delante. Intentemos entre todas y todos, al menos, transformar el tiempo futuro en un tiempo mejor.

Miguel Gallardo

Activista de EQUO Alcorcón