Volvemos

1 de junio de 2020
Repartiendo Ágora Alcorcón

Sabemos que construir en colectivo con personas que piensan de forma diferente es una tarea ardua e imprescindible. Pero aspiramos a vivir con derechos y libertades. Buscamos la igualdad. Soñamos con derribar todas las barreras que oprimen, aíslan o empobrecen. Queremos ser humanos.

Derechos y libertades, tan bellos como necesarios, promulgados desde hace siglos. Creados como un objetivo común de la inmensa mayoría de seres humanos y transformados en mito por los endogámicos círculos y élites de poder. Fantasmas que nos traen una libertad de mercado como oposición antagónica a la igualdad de vida y oportunidades. La vida supeditada a la producción y los recursos naturales secuestrados al servicio de las multinacionales. Mientras, en nuestros barrios, caemos en una precariedad alimentada por la falta de vínculos emocionales y sociales. Nos falta interacción y comunicación colectiva, impugnadores libres sin lastre, sin patrocinadores.

Por eso aún tenemos indeleble en la memoria un 15 de mayo de hace nueve años. Ese día, una importante parte de esa poderosa construcción colectiva denominada “pueblo” despertó. Un grito de civismo propositivo recorrió las plazas y las calles de toda España ante el estupor de las élites dominantes. Lo impugnamos todo, a todos y con todo. Los nadie que solo votábamos distintas opciones, que ni siquiera nos representaban, nos juntamos. Una unión contra un sistema que nos culpabilizaba de una crisis económica y política creada por el propio sistema. El sistema nos había apartado de la vida ofreciéndonos ruina, precariedad e incertidumbre.

Nos sobraban razones para construir un nuevo horizonte común. Tendríamos que lidiar con la indiferencia de unos y la oposición de otros, pero ahí estábamos. Éramos la chispa irreverente que ambicionaba la utopía. La fuerza que desencadenó miles de asambleas, propuestas y debates traduciéndose en nuevos engranajes sociales. Nos democratizamos, nos empoderamos y tomamos partido. Casi cuatro generaciones de españolas y españoles reivindicando mejores condiciones laborales, vivienda digna, pensiones, servicios públicos, reparto de la riqueza, una nueva cultura democrática, un sistema de representación más transparente, el cuidado del medio ambiente, una sociedad de igualdad tanto en renta como en género… Un «No nos representan» cargado de esperanza y futuro.

De aquella semilla germinaron miles de asambleas que pusieron firmes cimientos para un cambio real. Una nueva forma de entender la política floreció de la necesidad humana de revertir la situación. La primavera llegó a infinidad de ciudades, pueblos y barrios, entre ellos Alcorcón. 

Allí, al calor de esa primavera democrática, surgió Ágora Alcorcón. Un medio de comunicación, apegado a lo local, que quería encarnar todos los valores y esperanzas que habían inundado las plazas. “Porque el pueblo debe recuperar la voz” era nuestro lema. Durante más de 4 años sacamos 10.000 ejemplares al mes contando las historias de nuestras vecinas y vecinos, denunciando sus problemas, reivindicando alternativas. Decenas de comercios locales nos dieron sustento e innumerables activistas su esfuerzo y dedicación para sacar cada publicación. Personas de múltiples sensibilidades y de toda condición, pero también asociaciones, colectivos y organizaciones de todo tipo encontraron su parcela dentro del periódico para alzar la voz al tiempo que lo enriquecían. Todas juntas con un único objetivo: crear un medio libre y comprometido con nuestro pueblo.

Con el tiempo, parte del movimiento del 15M, de sus ideas y del capital humano fueron asumidos por nuevos partidos políticos. Intentaron, desde la lógica institucional, aplicar todo el torrente democrático de las plazas. Una nueva representación plebeya que legislará para mejorar la vida de los de abajo. La idea no era mala. Tampoco las intenciones de una inmensa mayoría. Pero se fracasó en algunos de aquellos sueños que marcaban un nuevo horizonte. Durante ese tiempo Ágora Alcorcón, como otros muchos proyectos, sufrió su desgaste y quedó expectante. 

Hoy, en medio de una pandemia mundial, seguimos con la mayoría de aquellos males. Con mucha más incertidumbre que en 2011 y vislumbrando en el horizonte otra crisis económica, política y social que pagaremos, si se lo permitimos, los de abajo. Otra vez, como siempre.

Seguimos en el rumbo austericida que apueste por defender al débil en detrimento del mercado. Por un lado, con una Unión Europea que perdió el alma dejando morir a seres humanos en sus costas. Por otro, con una extrema derecha que está intentando capitalizar la indignación con odio a los inmigrantes, la izquierda, las feministas y a cualquier persona o colectivo que luche por un mundo más justo. Una extrema derecha que siempre es muy fuerte con los débiles y muy servicial con los poderosos. Mientras, la mayoría de medios de comunicación siguen atados y enrocados por las endogámicas élites de poder político y económico.

En este nuevo contexto, creemos que Ágora Alcorcón debe volver. Sabemos que no somos imprescindibles, pero sí necesarios para dar continuidad a una comunicación libre, de barrio y gestionado por los vecinas y vecinos. Necesitamos comunicarnos desde abajo sin censuras, sin miedos y sin vinculación a ningún grupo político en concreto. Necesitamos un medio de comunicación aperturista, transversal, dinámico y abierto a la participación de todas las personas que quieran lo mejor para nuestro municipio. Frente a las «fake news» y el odio necesitamos crear tribunas para una libertad de expresión basada en valores firmes de verdad, igualdad, libertad y fraternidad. Porque el pueblo debe recuperar la voz. Volvemos.